lunes, 15 de agosto de 2011

“La insensibilidad del corazón carnal”

“Oh, como ha llegado a endurecerse el corazón del hombre a causa del pecado y la iniquidad…

“¡Cual piedra caliza!... Así de insensible se ha vuelto el corazón humano.
¿Y cómo negarlo, cuando yo mismo lo veo claramente en mi caso?
“He pasado años viviendo la vida que siempre me dictaron mis ‘pensamientos naturales’ y mi ‘naturaleza corrupta’…
“Cuando el Señor, por su infinita misericordia, me abrió los ojos y me mostró la maldad de mis tratos y la abundancia mis transgresiones, entonces comprobé con amargura lo equivocado y ciego que estaba. Y la visión de mis caminos ruinosos y la presente lucha que mantengo contra muchos enemigos que batallan y guerrean contra mi alma, también me hizo sentir lo insensible que puede hacerse el corazón del hombre a todas las formas de mal. El hombre practica el mal por ‘instinto’… ‘Instinto Natural’, prueba contundente e irrefutable de que es un ser ‘Caído’… Cuando el Señor lo llama y le abre los ojos, le habla a su corazón y le muestra lo perverso y malo que alberga dentro de sí mismo, que ‘toda la suma de sus pensamientos es de continuo al mal’, entonces comprueba con horror que, peor que esta innegable verdad, es que, ahora, luego de haber sido llamado conforme a la voluntad del Dios Todopoderoso, ya no solo no se complace en aquello que antes hacía con deleite, sino que percibe que no tiene las fuerzas, ni la voluntad, ni el poder para librarse de las garras de sus pecados…
¡Aquí ha comenzado la batalla!
¡Recién se ha iniciado!
“Se perseverante pues tú mismo verás a otros que también serán llamados. Sin embrago, éstos nada lograrán sino amontonar brasas ardientes sobre su cabeza, pues luego haber escuchado la ‘palabra de vida’ se apartaron y regresaron a sus caminos descarriados.
Éstos son diferentes de ti, en cuanto a que tú perseveras en tu lucha en contra del pecado y las fuerzas del mal, y si te mantienes cerca de Cristo Jesús ciertamente vencerás. Pues: ‘puede que hasta siete veces caiga el justo, más siete veces será levantado, pues el Señor lo tiene asido de su mano’.
“En cuanto a los descarriados hicieron insensibles sus corazones para no sentir su propia maldad… Ellos fueron llamados sí, más decidieron seguir en pos de sus propios errores. Por eso se los dejó a un lado, por la dureza de sus corazones se los dejó a un lado…
“Allí están… están al acecho al lado del ‘estrecho camino’ que conduce a los justos a la vida eterna y al encuentro con Jesucristo, esperando el momento oportuno para arrojar un lazo, para prender a alguno que también esté dispuesto a volverse y seguir su mismo derrotero de disolución…
¡Míralos!
“Allí están, y estos pueden ser tus más íntimos amigos, tus propios hermanos, tu propia familia…
“Hermanos, no permitan que esto suceda. No endurezcan su corazón, manténganse apegadamente a Cristo Jesús y, aunque siete veces caigan, vuélvanse aún ‘setenta veces siete’ al Señor. Él es tierno y misericordioso, su yugo es dulce como la miel, y liviana como una brisa su carga. La tuya, sí, tu propia carga de pecados e iniquidades, esa sí, es una pesada carga, un yugo que aplasta y esclaviza…
“No endurezcas tu corazón. Vuélvete inmediatamente cuando oyeres que él le habla a tu alma.
“Di: ¡Señor: retira de mi este corazón de piedra y pon en mi un corazón de carne! ¡Por en mí, oh Dios mío, un espíritu constante y recto!
“El Señor conoce a sus leales, el Señor sabe quiénes le pertenecen, y él nunca abandonará a sus propios prisioneros. Que sea bendito para siempre el nombre de Cristo Jesús. Amén y Amén.


F.D.A.P.

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